- Aunque con la decisión del Cabildo
Distrital se retrasará la iniciación de la fase
III de Transmilenio, gobierno distrital ya cuenta con un plan
de contingencia. Incoherencia política tanto de algunos
concejales peñalosistas como de dos cabildantes del Polo.

Samuel Moreno |
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Algunos concejales de
la capital quisieron ponerle una cascarita al alcalde
de Bogotá, Samuel Moreno Rojas, al hundir en
la Comisión de Presupuesto del Cabildo Distrital,
el proyecto de armonización que busca ajustar
las finanzas entre ésta y la anterior administración.
Por ley la armonización presupuestal
se debe aprobar cada vez que haya cambio de gobierno
en la ciudad para garantizar la continuidad de las
obras de la administración anterior y la normal
ejecución de los nuevos proyectos. Ante tal
situación, Moreno Rojas no solo encontró
soluciones para enfrentar el retraso de algunas obras
que se verán afectadas por la decisión
negativa de dicha Comisión, sino que en forma
categórica advirtió que "si algunos
concejales piensan utilizar esto como un mecanismo
de presión, no voy a ceder a chantajes".
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En tono enfático y concluyente Moreno
Rojas afirmó que "si el mensaje es que me quieren
presionar, pues tacan burro, porque yo no me dejo presionar".
Lo paradójico del asunto es que el Concejo
primero le aprobó el Plan de Desarrollo al alcalde
y, posteriormente, le negó la armonización presupuestal
que es la herramienta indispensable para poder ejecutarlo.
Pero además es contradictorio que algunos
concejales peñalosistas que defienden a capa y espada
la tercera fase de Transmilenio que debía empezar en
octubre de este año, hayan prohijado el hundimiento
del proyecto de armonización con lo que se retrasa
la ejecución de esta obra. Por ello es destacable la
coherencia política asumida por la concejal liberal
peñalosista Gilma Jiménez, quien no solo votó
a favor de la iniciativa, sino que consideró prioritario
aprobar la armonización presupuestal.
Plan de contingencia
No obstante ese tropiezo, el alcalde Moreno
y su secretario de Hacienda, Juan Ricardo Ortega, diseñaron
un plan de contingencia que permitirá presentar un
nuevo proyecto de acuerdo para que el cronograma del Plan
de Desarrollo no se vea afectado, sobre todo en algunos proyectos
de educación, transporte y salud.
El alcalde Moreno Rojas anunció que presentará
un proyecto de acuerdo independiente para el tema de Transmilenio
y una adición presupuestal con otros rubros en las
sesiones ordinarias del Concejo en el mes de agosto. Además,
explicó, "la estructura jurídica permite
traslados presupuestales internos para cumplir con los programas
y objetivos del Plan de Desarrollo Bogotá Positiva:
para Vivir Mejor". Por su parte, el secretario de Hacienda,
Juan Ricardo Ortega dio un parte de tranquilidad al señalar
que "lo primero es que le vamos a cumplir a la ciudad;
el presupuesto se va a ejecutar. Los 3 billones 97 mil millones
de pesos que venían del presupuesto del año
anterior están vigentes; es un presupuesto para todo
un año. Lo fundamental: pago de maestros, hospitales,
eso lo vamos a hacer", dijo.
El concejal conservador, Ómar Mejía,
dijo por su parte, que es perfectamente posible de acuerdo
con el reglamento, presentar un nuevo proyecto de armonización
para que se tramite en otra comisión del Concejo y
de esta manera, superar el inconveniente.
Incoherencia política denuncia Sanguino
El concejal del Polo Democrático, Antonio
Sanguino, no solo cuestionó la "incoherencia política"
de dos de los concejales de su partido, Laureano García
y Wilson Duarte, quienes votaron negativamente la armonización,
sino que anunció un debate al interior de la bancada
de su partido para interponer las acciones legales que sean
pertinentes ante el Comité de Ética con miras
a enjuiciar su postura. Ambos concejales desconocieron la
decisión de la bancada del Polo de respaldar positivamente
el proyecto de acuerdo. García, por su parte, había
presentado, paradójicamente, ponencia positiva a la
armonización y luego voto inexplicablemente, en forma
negativa.