TRASNACIONALES ESPAÑOLAS Y ELITES
POLÍTICAS EN AMÉRICA LATINA
POR MARCOS ROITMAN ROSENMANN
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Las trasnacionales españolas
en América Latina siguen un patrón cuyo
objetivo no es sólo obtener beneficios, su fin
es manipular los procesos políticos a largo plazo.
En Colombia el Banco Santander contrata paramilitares
para su esquema de seguridad.
Una estrategia que combina ganancia, explotación
y control de riesgo político. En los países
latinoamericanos y el tercer mundo, su lógica se
articula bajo una dinámica que no es nueva. Fue
practicada en los albores del imperialismo.
Su ardid consiste en tejer una trama con la elite política
criolla para que ejerza como gestora de sus intereses
frente y en contra del Estado en caso de expropiación
o nacionalizaciones. Así, por ejemplo, en los siglos
XIX y XX las grandes compañías salitreras,
del banano, azucareras o petroleras tuvieron como defensores
a ministros de gobierno en Chile, Perú, Bolivia,
Centroamérica o el Caribe.
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Fueron connacionales quienes facilitaron a emporios
y multinacionales convertirse en propietarios de las riquezas
del subsuelo al tiempo que empobrecían y sobrexplotaban
a sus trabajadores, daban golpes de Estado o vaciaban la hacienda
pública.
A cambio, dichos empleados, abogados de profesión,
se transformaban en diputados, senadores, diplomáticos,
o seguían la carrera judicial. Llegaron lejos. Jueces
de la Corte Suprema, embajadores, ilustres miembros de los consejos
de administración o gerentes.
Otros ocuparían el cargo de presidentes
de gobierno. Todos, sin embargo, figuraron en las nóminas
de las empresas madre. Recibían sus cheques a cambio
de su conciencia. Eran vendepatrias. Hombres con talento para
planificar complots y derrocar gobiernos nacionalistas, asesinar
líderes populares, organizar matanzas obreras; podían
orquestar golpes de Estado en nombre del orden y el progreso.
Sus actos eran bien agradecidos y gratificados con carreras
meteóricas, que llenaban sus bolsillos y no importaba
si su afiliación ideológica era liberal, conservadora,
blanco o colorado. Monta tanto, tanto monta.
De esta guisa, las multinacionales garantizaron
un porvenir sin grandes contratiempos. Buena señal para
aprobar leyes en beneficio propio. Todo un logro. Ningún
país del continente quedó exento de estas artimañas
de las compañías multinacionales.
Pero resucitadas en el siglo XXI constituyen un
atropello y un insulto. Son el rencuentro con el colonialismo
global. Y España y sus empresas lo están llevando
a cabo sin ningún rubor en Chile, Bolivia, Argentina,
México, Brasil, Colombia, Uruguay y Venezuela, donde
tienen la mayor parte de las inversiones.
Lo practican desde los años 80 y lo más
trágico es que se apoyan en los sectores mas antidemocráticos
de nuestros países. Han contratado a lo más granado
de las fuerzas reaccionarias y golpistas. Las mismas que apoyaron
las asonadas contra los regímenes democráticos
en el Cono Sur o fomentan los fraudes electorales.
En esto actúan de igual manera el Partido
Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
No se han dado tregua. Sirva como ejemplo el caso de Endesa
en Chile, propietaria de más de 60 por ciento de los
bienes hídricos del país. Los defensores de sus
bienes son los abogados defensores de Augusto Pinochet en Londres,
Pablo Rodríguez Grez, fundador del gupo ultraderechista
Patria y Libertad y quien participó activamente en la
trama civil que derrocó al gobierno constitucional de
Salvador Allende.
Personaje que está acusado de perpetrar
el atentado que costó la vida del edecán naval
del presidente y en más de 500 actos terroristas. Este
es el abogado que defiende los intereses de Endesa a petición
del presidente del Consejo de Administración, Rodolfo
Martín Villa, a la sazón ex ministro de Interior,
franquista y falangista, militante del Partido Popular. Mismo
despacho de abogados que tiene en su nómina a otro conjunto
de empresas españolas.
Pero no olvidemos el buen hacer de los más granados nombres
donde las redes de apellidos se cruzan en los tribunales, el
Parlamento, la Iglesia, las fuerzas armadas, las empresas y
los medios de comunicación. Es decir, el bufete con sus
múltiples abogados tiene acceso a información
privilegiada, entra y sale de los despachos de ministros, incluso
accede al palacio presidencial, en el caso de la presa hidroeléctrica
Ralco, donde los abogados y el propio representante de Endesa
insultaron al entonces presidente Eduardo Frei, quien calló
y otorgó, hasta desplazar a los indígenas mapuches
y consentir el etnocidio.
Colombia es otro ejemplo, aún más
sangrante: el Banco Santander Central Hispano contrata como
parte de la seguridad para sus gerentes y altos cargos a paramilitares
y los llama para darles instrucción e incorporarlos a
sus empresas. Además de hacerlo en la propia Colombia
dentro de un programa especial.
Pero es suma y sigue. Repsol en Bolivia decide
incorporar en su nómina a destacados miembros del MNR,
ahora sin trabajo en el Parlamento, ex diputados, como asesores
en los mecanismos para hacer frente a la ley de nacionalización
de hidrocarburos.
Se trata de buscar mecanismos para romper la ley
y desestabilizar al gobierno del presidente Evo Morales. Entre
ellos contrató el despacho del que fuera ministro del
Interior con Gonzalo Sánchez de Quezada, que huyó
a Estados Unidos. Todo un portento de amor al país. Se
paga por destruir y aniquilar la identidad, y volver a recuperar
el poder. Lo mismo ocurre en Argentina y Uruguay.
Los partidos políticos mayoritarios actúan
en dicha dirección. El PSOE y el PP, más allá
de sus diferentes discursos políticos, tienen los mismos
objetivos: apoyan a sus empresarios.
Resulta curioso que las becas y las ayudas sean canalizadas
casi en su totalidad por organizaciones no gubernamentales adscritas
a las fundaciones de los dos partidos mayoritarios y dentro
de proyectos para la formación de militantes que son
trasladados todos los años a los cursos que dan sus respectivas
escuelas.
Así se tejen las redes que van dando lugar
a los posteriores acuerdos. Se conocen los cuadros de los partidos
políticos y se realizan las alianzas. Asimismo, Repsol,
Endesa, Telefónica, Santander Central Hispano o BBVA
comienzan a utilizar como cebo a las universidades de España
para sus objetivos, ofrecen maestrías que atraen a futuros
cipayos que pagarán sus favores protegiendo sus intereses
y renegando de su historia.
La Jornada de México.