EL PRÓXIMO 26 DE NOVIEMBRE
CON SU CHEQUERA Y EL APOYO DE EU, NOBOA ASPIRA
COMPRAR PRESIDENCIA DEL ECUADOR
- El magnate bananero constituye una versión
mejorada de Bucaram y pretende consolidarse como el Berlusconi
de los Andes. Ecuador tiene dos opciones en la segunda vuelta:
votar por una soberanía digna o por una bananan republic.
REDACCIÓN DE ¿QUE QUÉ?
Gracias a su insolente
y abultada chequera el magnate guayaquileño Álvaro
Noboa Pontón logró a punta de distribuir sillas
de ruedas, mercados, cajas de bananos y de repartir dinero en
efectivo, principalmente en la Costa, pasar a la segunda vuelta
presidencial del Ecuador que tendrá lugar el próximo
26 de noviembre.
Rafael Correa y Álvaro Noboa
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Dueño de 120 empresas y
poseedor de un patrimonio calculado en más de 1200
millones de dólares, todo lo cual lo heredó
de su padre Luis Noboa Naranjo, el principal bananero del
país, este poderoso hombre de negocios se metió
en la política en 1998, fundando un remedo de partido
político, que no es más que una extensión
de su conglomerado económico que bautizó con
el nombre de PRIAN: Partido de Renovación Institucional
Acción Nacional. Este partido de bolsillo le ha servido
para disputar la Presidencia en las dos oportunidades pasadas:
frente a Jamil Mahuad en el 98 y a Lucio Gutiérrez
en 2002. |
En esta oportunidad como en las dos contiendas
electorales anteriores continuó con su estrategia de
comprar votos, pero ahora con un ingrediente adicional, retomó
con mucho más fuerza sus promesas de vivienda, empleo
y salud, como parte de un populismo que raya en el mesianismo,
pero que le resultó efectivo en la primera vuelta. Terminó
por ser identificado por el electorado como el contradictor
de las propuestas del candidato de izquierda Rafael Correa,
lo cual dejó prácticamente sin espacios al socialdemócrata
León Roldós y a la candidata de la derecha, Cynthia
Viteri.
Su histrionismo llegó al colmo de autodenominarse
el "héroe de Dios" y de afirmar que está
inspirado por el espíritu santo. Es una nueva versión
de Bucaram, pero sin los excesos vulgares del ex mandatario
hoy exiliado en Panamá.
Noboa, empresario sin mayor estructura intelectual
es un clásico demagogo que concibe al Estado como una
empresa y por eso no tiene rubor en afirmar que Ecuador lo que
requiere es un gerente, como si un país se manejara bajo
los esquemas del P y G.
Aspira a ser presidente del Ecuador por su ambición
de concentrar tanto el poder político como el económico.
Es decir, si Noboa es elegido como inquilino del Palacio de
Carondelet será una especie de Berlusconi de los Andes,
pues serán múltiples sus inhabilidades e incompatibilidades,
ya que el es el principal empresario ecuatoriano y como tal
tiene intereses tanto en el sector exportador como importador,
así como en amplios ramos que van desde el financiero,
el agrícola, el automotriz, las comunicaciones, etc.
POR UNA SOBERANÍA DIGNA
En contaste, el candidato de la izquierda, Rafael
Correa, un economista con especialización en la Universidad
de Illinois y de Lovaina (Bélgica), propugna por un proyecto
político en el que la soberanía nacional esté
por encima de imposiciones foráneas e intereses monopólicos.
Cuando se desempeñó como ministro
de Finanzas al comenzar la gestión del gobierno de Alfredo
Palacio, dejó su impronta al tratar de implementar una
nueva economía alrededor del empleo digno y al oponerse
al inicuo Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Con una visión latinoamericanista y apostando
por un nuevo modelo económico para el Ecuador que supere
el actual de inequidad y estancamiento social, a Correa se lo
ha querido satanizar por parte de los sectores de derecha por
su simpatía con los proyectos políticos que vienen
liderando Chávez, Kirchner, Evo Morales y Lula en Suramérica.
En el plano político, Correa pretende desmontar
la denominada "partidocracia" ecuatoriana que no es
más que el monopolio corrupto de dos o tres partidos
que se han adueñado de todas las instituciones del Estado
para aprovecharse como botín. Por eso plantea la convocatoria
de una Asamblea Constituyente para expedir una nueva Constitución
pluralista, incluyente y democrática.
ESTADOS UNIDOS Y LA DERECHA
Esta segunda vuelta va a estar caracterizada por
la alianza de los sectores más recalcitrantes de la derecha
ecuatoriana encabezados por el fogoso y dictratorial ex presidente
León Febres Cordero, líder del Partido Social
Cristiano y el partido Sociedad Patriótica del defenestrado
ex mandatario Lucio Gutiérrez, quien recibe apoyo logístico
desde Colombia. Ambos partidos rodearán la candidatura
de Noboa, que como es obvio, cuenta con el apoyo velado de la
Embajada de los Estados Unidos y de todos los factores de poder
que controlan las áreas clave de la economía ecuatoriana.
Durante esta campaña, la derecha y Washington
desplegarán una campaña sucia contra Correa, llamándolo
amigo de Cuba y Venezuela y descalificándole por abstenerse
de calificar de terroristas a las FARC.
En contraposición, Correa cuenta con el
respaldo de los sectores sociales, el partido Izquierda Democrática,
los indígenas y todas las vertientes políticas
que se consideran legítimos herederas del legado libertario,
democrático y pluralista de Eloy Alfaro.
Son dos concepciones abismalmente diferentes las
que están en juego. Como bien lo afirma el analista económico
Alberto Acosta, el Ecuador se debate en esta coyuntura electoral
entre una patria soberana o una banana republic.
La final presidencial del Ecuador, entonces, enfrenta
dos personalidades, dos estilos, dos visiones del mundo. La
competencia que se dirimirá el 26 de noviembre, en la
que Correa sacará a relucir su capacidad de liderazgo
y su discurso nacionalista en contraste con Noboa quien con
su abultada chequera continuará comprando votos a tutiplén
y contará con el apoyo de los sectores oligopólicos,
pone en evidencia dos concepciones totalmente opuestas en cuanto
al libre mercado, la globalización, el régimen
de partidos, la democracia y la estructura del Estado.