CONTRARREFORMA CONSTITUCIONAL RECENTRALIZADORA
POR CLARA LÓPEZ OBREGÓN
El proyecto de reforma constitucional
que tiene por objeto desvincular, de manera definitiva, el monto
de las participaciones de los departamentos y municipios de
los ingresos corrientes de la Nación, es de esencia recentralizadora
al producir un recorte de los recursos constitucionales pertenecientes
a las entidades territoriales para regresarlo a la órbita
nacional.
Se argumenta que sin la nueva reforma el déficit
de la Nación se vuelve incontrolable y que el crecimiento
de las transferencias con la inflación más unos
puntos del crecimiento económico aseguran coberturas
totales en los servicios sociales a los cuales los asignó
expresamente el constituyente. Ambos argumentos son cuestionables
y falaces. En primer lugar, lo que hace falta es una verdadera
ley de responsabilidad fiscal nacional semejante a la Ley 617
de 2000 que se ha aplicado con éxito en los territorios,
a tal punto que el déficit fiscal que se acerca al 5%
del PIB resulta de restarle al déficit nacional de cerca
del 7%, 2 ó 3 puntos de superávit generado por
los departamentos y municipios. En segundo término, ¿a
quién se le ocurre que las coberturas y calidad de los
servicios de salud, educación, agua potable y saneamiento
ambiental se verán reforzados con un recorte de 5 billones
de pesos anuales?
La realidad es que esos 5 billones de pesos anuales
o $ 20 billones en 4 años, que se le cercenan a las entidades
territoriales irán a parar, no en reducción del
déficit de la Nación, sino en auxilios disfrazados
repartidos en consejos comunales. Se reemplaza así el
gasto público social con destinación específica
cuya ordenación corresponde a la órbita local
para garantizar los derechos de los ciudadanos con fondos de
asignación menos estricta ubicados bajo la órbita
del Jefe de Estado.
Ya existe un documento Conpes en tal sentido.
Se trata de la creación de una red para atender a las
familias en extrema pobreza con un presupuesto de $18.7 billones
para los próximos 4 años. La inserción
y articulación de beneficiarios se hará a través
del Programa de Familias en Acción de la Presidencia
de la República. Los municipios y departamentos tendrán
acceso a los recursos de la Red, siempre y cuando firmen convenios
con el programa presidencial que incorporan condiciones a las
cuales acceden, desde luego, de manera "voluntaria".
No hay duda que la estrategia de la reforma reduce,
no sólo los recursos transferencia afectos a la inversión
social por mandato expreso de la Constitución, sino que
afecta la capacidad, es decir, la autonomía de las entidades
locales, para responder a las exigencias y necesidades básicas
de sus gobernados. Recentralización, debilitamiento de
la autonomía territorial y retroceso a la atención
social a título de gracia gubernamental y no de derecho
ciudadano, constituyen la negación del Estado social.
En resumen: una contrarreforma constitucional de signo negativo.