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...::: OPINIÓN :::...

QUE SE ABRA EL DEBATE

POR HORACIO SERPA

Importantes las declaraciones del ex Presidente César Gaviria a María Isabel Rueda, para Semana. El Director del Partido Liberal al referirse al modelo de desarrollo, el neoliberalismo, el TLC y a como les ha ido en México con el suyo, abrió un debate crucial en el momento en que la gente está percibiendo que el Presidente Uribe, rodeado de unos partidos que exhiben una enorme pobreza de fines y de medios, dirige un gobierno malo e inconveniente para el interés público.
No comparto con el ex mandatario que "la lucha contra la pobreza, más que un problema del modelo económico, es un problema de fallas del Estado". Por el contrario, estoy convencido de que lo que impide salir adelante en la superación de la pobreza y la desigualdad es precisamente el modelo.

El Estado, según el modelo, puede ser tan eficaz en sacar adelante políticas públicas que generen bienestar social, como en imponer derroteros que aumenten los desequilibrios y la exclusión.

Un ejemplo típico es el del crecimiento económico, que si no está inspirado en criterios de equidad, enriquece a la elite pero genera desempleo, aumenta la desigualdad y deteriora los ingresos fiscales. Es lo que ocurre ahora porque el modelo privilegia la concentración de capital e ingresos, sacrificando el interés de las mayorías que, ingenuamente, esperan la ejecución de políticas distributivas. Neoliberalismo puro.

Uribe gobierna como neoliberal. El cacareado crecimiento económico del 5.6% del último trimestre no aumentó el empleo, ni disminuyó el rebusque. La regresiva propuesta tributaria que presentó al Congreso, aumenta las exenciones a los de arriba y los impuestos a los pobres. Pretende acabar la descentralización metiéndole un zarpazo a las transferencias a los municipios y departamentos. Sigue enajenando el patrimonio público, privatizando a Ecopetrol, Corelca y las electrificadoras departamentales. Para qué más ejemplos.

El neoliberalismo no es solo una escuela económica. La experiencia ha demostrado que es un proyecto político. Una forma de concebir al Estado y la sociedad. A mí sí me parece que el término dice mucho para reflejar las políticas de un presidente como Uribe. Que a él no le guste es explicable, porque con la palabra se identifica a quienes mantienen unos esquemas ya superados que en América Latina incrementaron la desigualdad y la discriminación y debilitaron la democracia.

En materia de neoliberalismo, "Dios los cría y ellos se juntan". Es lo que pasa con Uribe y Bush. Por eso Colombia estuvo tan obsecuente con los Estados Unidos en la discusión del Tratado de Libre Comercio. Por ello se tramitó sin escuchar a empresarios, trabajadores, campesinos y congresistas que a tiempo advirtieron sobre entregas y equivocaciones. En eso sí tiene razón Gaviria: este Tratado fue mal negociado y si se pone en ejecución producirá enormes pérdidas y muchos perdedores. De ahí que el Partido Liberal tenga que adelantar todas las gestiones y actividades necesarias para que el Congreso no lo apruebe.

Mis informaciones sobre México y el TLC no coinciden con las del director del Partido. Allí no ha habido tal prosperidad, el desempleo creció por millones y en los últimos seis años la pobreza se duplicó. Muchas de las maquiladoras del norte ya se cerraron y cuando en 2008 ingresen, sin arancel, fríjol y maíz, el agro y los campesinos quedarán en la inopia. Como dicen allí: "al campo se lo llevó la chingada". ¿Si es tan bueno el TLC, por qué van los Estados Unidos a construir este nuevo muro de la infamia, de 1.200 kilómetros de largo y 50 pies de altura? Los hechos son más elocuentes que las palabras.

Qué bueno que se abra el debate. Así los liberales podremos contribuir, junto a otros colombianos, al diseño de lo que necesita el país. Porque lo que se construyó sobre engaños y falsos positivos, se está desplomando. ¡Y no propiamente por falta de plomo!

 

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