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Cuando
fueron desalojados del Paraíso, Adán
y Eva se mudaron al África, no a París.
Algún tiempo después, cuando
ya sus hijos se habían lanzado a los
caminos del mundo, se inventó la escritura.
En Irak, no en Texas.
También el álgebra
se inventó en Irak. La fundó
Mohamed al-Jwarizmi, hace mil 200 años,
y las palabras algoritmo y guarismo derivan
de su nombre.
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Los nombres suelen no coincidir con
lo que nombran. En el British Museum, pongamos por
caso, las esculturas del Partenón se llaman
"mármoles de Elgin", pero son mármoles
de Fidias. Elgin se llamaba el inglés que las
vendió al museo.
Las tres novedades que hicieron posible
el Renacimiento europeo, la brújula, la pólvora
y la imprenta, habían sido inventadas por los
chinos, que también inventaron casi todo lo
que Europa reinventó.
Los hindúes habían sabido
antes que nadie que la Tierra era redonda y los mayas
habían creado el calendario más exacto
de todos los tiempos.
En 1493, el Vaticano regaló América
a España y obsequió el África
negra a Portugal, "para que las naciones bárbaras
sean reducidas a la fe católica". Por
entonces, América tenía 15 veces más
habitantes que España y el África negra
100 veces más que Portugal.
Tal como había mandado el Papa,
las naciones bárbaras fueron reducidas. Y muy.
Tenochtitlán, el centro del imperio azteca,
era de agua. Hernán Cortés demolió
la ciudad, piedra por piedra, y con los escombros
tapó los canales por donde navegaban 200 mil
canoas. Ésta fue la primera guerra del agua
en América. Ahora Tenochtitlán se llama
México DF. Por donde corría el agua,
corren los autos.
El monumento más alto de la Argentina
se ha erigido en homenaje al general Roca, que en
el siglo XIX exterminó a los indios de la Patagonia.
La avenida más larga del Uruguay lleva el nombre
del general Rivera, que en el siglo XIX exterminó
a los últimos indios charrúas.
John Locke, el filósofo de la libertad, era
accionista de la Royal Africa Company, que compraba
y vendía esclavos.
Mientras nacía el siglo XVIII, el primero de
los borbones, Felipe V, estrenó su trono firmando
un contrato con su primo, el rey de Francia, para
que la Compagnie de Guinée vendiera negros
en América. Cada monarca llevaba un 25 por
ciento de las ganancias.
Nombres de algunos navíos negreros: Voltaire,
Rousseau, Jesús, Esperanza, Igualdad, Amistad.
Dos de los Padres Fundadores de Estados
Unidos se desvanecieron en la niebla de la historia
oficial. Nadie recuerda a Robert Carter ni a Gouverner
Morris. La amnesia recompensó sus actos. Carter
fue el único prócer de la independencia
que liberó a sus esclavos. Morris, redactor
de la Constitución, se opuso a la cláusula
que estableció que un esclavo equivalía
a las tres quintas partes de una persona.
El nacimiento de una nación,
la primera superproducción de Hollywood, se
estrenó en 1915, en la Casa Blanca. El presidente
Woodrow Wilson la aplaudió de pie. Él
era el autor de los textos de la película,
un himno racista de alabanza al Ku Klux Klan.
Desde el año 1234, y durante
los siete siglos siguientes, la Iglesia católica
prohibió que las mujeres cantaran en los templos.
Eran impuras sus voces, por aquel asunto de Eva y
el pecado original.
En el año 1783, el rey de España
decretó que no eran deshonrosos los trabajos
manuales, los llamados "oficios viles",
que hasta entonces implicaban la pérdida de
la hidalguía.
Hasta el año 1986 fue legal el
castigo de los niños en las escuelas de Inglaterra,
con correas, varas y cachiporras.
En nombre de la libertad, la igualdad
y la fraternidad, la Revolución Francesa proclamó
en 1793 la Declaración de los Derechos del
Hombre y del Ciudadano. Entonces, la militante revolucionaria
Olympia de Gouges propuso la Declaración de
los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. La guillotina
le cortó la cabeza.
Medio siglo después, otro gobierno
revolucionario, durante la Primera Comuna de París,
proclamó el sufragio universal. Al mismo tiempo,
negó el derecho de voto a las mujeres, por
unanimidad menos uno: 899 votos en contra, uno a favor.
La emperatriz cristiana Teodora nunca
dijo ser revolucionaria, ni cosa por el estilo. Pero
hace mil 500 años el imperio bizantino fue,
gracias a ella, el primer lugar del mundo donde el
aborto y el divorcio fueron derechos de las mujeres.