|
|
El slogan refleja
una realidad colombiana. Esa realidad puede
tener aspectos buenos y aspectos menos buenos.
Lo segundo cuando esa pasión no está
acompañada de la razón y se
puede convertir en impulso descontrolado
-por ejemplo agresividad-, o cuando induce
a evitar tomar decisiones razonadas y razonables
porque las sustituye.
La Operación Jaque fue un éxito
porque le dio un golpe contundente a la
guerrilla. Pero le dio sin embargo también
un golpe contundente a quienes creemos en
que el Derecho Internacional Humanitario
es un avance de la civilización que
se debe respetar; que el dialogo es mejor
camino que la victoria militar como medio
de resolución de nuestro conflicto;
que los acuerdos humanitarios como parte
del DIH y como "humanización"
de las confrontaciones son imperativos mientras
dura la guerra.
|
Pero a pesar de que el Gobierno afirma
que ese rescate fue una operación humanitaria
también puede ser entendido -y probablemente
más correctamente- como una operación
de guerra. Así lo ha mostrado el Gobierno
al destacar que con esto la situación de
la guerrilla cambió radicalmente, y al afirmar
que ante esto solo les queda la opción de
renunciar a su accionar.
Mucho se ha discutido respecto al uso de los emblemas
de la Cruz Roja. Quienes desean minimizar este hecho
sostienen que no habría violación
porque el propósito no era matar guerrilleros
y que por eso no les dispararon. Esto presenta varias
contradicciones: Una, la de la presentación
inicial que fue que no lo quisieron hacer para que
los guerrilleros entendieran que se les abría
la puerta para el diálogo; otra la de la
afirmación de que no llevaban armas; y, por
último, que si las llevaban habrían
mentido respecto a los dos anteriores.
Se pretende que no hay violación porque la
Cruz Roja no instauró demandas. Ella nunca
lo hace, pues su esencia es la neutralidad y la
aceptación y no confrontación con
ninguna de las partes. Pero 'toma nota' y recuerda
que se ha violado el DIH. Difícil una constancia
mayor que la dada en este caso.
En esta discusión no se ha destacado que
el usurpar la imagen de la Cruz Roja es diferente
de la 'perfidia' Esta última, una violación
en sí, consiste en simular por cualquier
medio una acción neutral o humanitaria para
engañar al adversario. Y aunque las mismas
normas permiten el engaño como regla de la
guerra -como estratagema- por eso excluyen el que
se haga alrededor de simular actos que eso aparenten.
Otra desviación ha sido el mencionar el texto
del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional
sin diferenciarlo del artículo del DIH del
Protocolo I Adicional. El del Estatuto menciona:
"vii) Utilizar de modo indebido la bandera
blanca, la bandera nacional o las insignias militares
o el uniforme del enemigo o de las Naciones Unidas,
así como los emblemas distintivos de los
Convenios de Ginebra, y causar así la muerte
o lesiones graves" y así reivindican
que no hubo ni lo uno ni lo otro. Pero en el Protocolo
se menciona también la captura. Dice:
Artículo 37: Prohibición de la perfidia
1. Queda prohibido matar, herir o capturar a un
adversario valiéndose de medios pérfidos.
Constituirán perfidia los actos que, apelando
a la buena fe de un adversario con intención
de traicionarla, den a entender a éste que
tiene derecho a protección, o que está
obligado a concederla, de conformidad con las normas
de derecho internacional aplicables en los conflictos
armados. Son ejemplos de perfidia los actos siguientes:
c) simular el estatuto de personal civil, no combatiente;
y
d) simular que se posee un estatuto de protección,
mediante el uso de signos, emblemas o uniformes
de las Naciones Unidas o de Estados neutrales o
de otros Estados que no sean Partes en el conflicto.
La razón de la diferencia es que el énfasis
de la Corte Penal es el de sancionar delitos -por
eso es penal-, mientras que el DIH busca evitar
que se afecte la posibilidad de acciones humanitarias
por la pérdida de credibilidad en ellas.
El usar indebidamente la apariencia de una operación
humanitaria pone en entredicho todas las que bajo
esa forma se puedan desarrollar a futuro. Por eso
ni el resultado (sin muertos), ni la precisión
respecto a cuál signo se usó o quién
lo hizo, (si fue el de la Cruz Roja o los mismos
que se usaron en la liberación de los rehenes
cuando la intervención de los helicópteros
venezolanos y las cámaras de Telesur) cambian
la razón por la cual es contrario al DIH.
Los costos pueden ser grandes a largo plazo. Y sin
duda lo son a corto plazo: se volvió remota
la eventualidad de un acuerdo humanitario; de parte
de la guerrilla, porque además del ánimo
que debe dificultar cualquier aproximación
a él, cualquier propuesta quedara sujeta
a la duda sobre otro posible engaño; y de
parte del Gobierno porque la operación fue
hecha justamente para mostrar que no eran necesarios
esos acuerdos para la liberación -o para
salir de la presión que se hacía porque
se llegara a ellos-.
La perspectiva de que ésta fue una operación
de guerra, dirigida justamente a una victoria estratégica
y a probar que no es necesario aplicar el DIH para
liberar a los cautivos, lleva a terribles conclusiones:
por un lado, al costo señalado anteriormente
tanto en el corto como en el largo plazo; por otro
a distanciarnos del mundo civilizado que no acepta
que 'el fin justifica los medios' y el 'todo se
vale', y ve en el DIH un progreso de la humanidad;
y por otro, que, al igual que la guerrilla, nosotros
somos en algo engañados por que se nos pretende
vender que esa operación fue humanitaria
y no parte de la guerra. Porque recordemos la frase
de Alberto Lleras: "un país mal informado
no tiene opinión sino pasiones".