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Definitivamente el gobierno
de Uribe actúa bajo la peligrosa y antiética
consigna de que el fin justifica los medios con tal de
derrotar a cualquier precio a la insurgencia. Secuestró
primero en territorio venezolano al dirigente guerrillero
Rodrigo Granda; violó soberanía ecuatoriana
para bombardear el campamento de Raúl Reyes; y
ahora utilizó el emblema de la Cruz Roja Internacional
y suplantó una ONG internacional y el canal internacional
Telesur para hacer aparecer la famosa Operación
Jaque como una hazaña militar.
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Y para completar, en el nivel interno emplea el cohecho para
lograr sus propósitos reeleccionistas. Sabe que después
que ha cometido semejantes errores sale a pedir perdón
y asunto concluido. Porque el mandatario colombiano tiene muy
claro que para sus propósitos políticos, "es
mejor pedir perdón que pedir permiso".
Si el gobierno pagó por la liberación de los secuestrados
o sobornó a guerrilleros para tal efecto, está
en todo su derecho, pero no es ético mostrar un arreglo
como una hazaña militar, mediante todo un espectáculo
mediático que no ha sido más que la manipulación
tanto de la información como de la opinión pública,
en lo cual son expertos el propio Uribe, el ministro de Defensa,
Juan Manuel Santos, y el nuevo canciller Jaime Bermúdez.
Si bien el arte de la guerra al decir del milenario estratega
militar chino Sun Tzu se basa en el engaño al enemigo
y el derecho internacional en materia de conflictos autoriza
el empleo de ciertas maniobras dirigidas a engatusar al contrario
como el camuflaje, las añagazas y las falsas informaciones,
prohíbe terminantemente el de la perfidia, que no es
más que el quebrantamiento de la buena fe.
Y aunque los defensores del gobierno aducen que lo único
que importa es que Íngrid Betancourt y 14 secuestrados
más recuperaron la libertad y eso es lo que en últimas
cuenta, en la guerra no todo se vale, porque ésta es
una actividad humana y por lo tanto está sujeto a la
ética. Por eso es que están proscritas las armas
químicas y biológicas, la tortura y los malos
tratos a prisioneros, al igual que lo está el uso de
emblemas humanitarios para engañar al enemigo. No por
simple respeto a un organismo como la Cruz Roja sino por consideración
a la humanidad, habida cuenta que para atender un herido o enfrentar
una calamidad social, es imperativo que el símbolo de
esta institución no solamente sea creíble sino
que garantice la imparcialidad entre los bandos enfrentados.
Triunfalismo peligroso
Aunque nadie ha puesto en discusión el logro de la liberación
de los secuestrados, sí es muy criticable los métodos
utilizados y el aprovechamiento politiquero y mediático
que se ha hecho de esta operación. En primer término,
el triunfalismo desmedido por parte del gobierno y los altos
mandos militares que ya hablan del "fin del fin" de
las FARC.
Como consecuencia de ello, se desecha la posibilidad de contar
en lo sucesivo con mediadores internacionales. Pero, además,
mecanismos políticos como el intercambio humanitario,
la mediación internacional, el uso de emblemas privativos
de ONG humanitarias, todos ellos encaminados a obtener una salida
política negociada del conflicto, terminaron siendo pisoteados
a un costo ético que aún no se ha calculado y
que tarde o temprano la comunidad internacional pasará
cuenta de cobro.
Suplantados Telesur y Global Humanitaria
No era casual ni gratuito que los militares encargados de la
operación llevaran chalecos con emblemas de la Cruz Roja.
Estaba previsto utilizarlos como también lo hicieron
con los nombres del canal internacional Telesur a través
de falsos periodistas que se hicieron pasar como corresponsales
de ese medio de comunicación, así como suplantaron
el nombre de Global Humanitaria, una organización no
gubernamentel real con sede en Barcelona. Por eso es que el
vocero de esta organización, Andrés Torres, solicitó
explicaciones al gobierno de Uribe para aclarar la indebida
utilización de los datos de su registro en la Generalitat
de Cataluña.
El papel del Comando Sur y el Mossad
Aunque el ministro de Defensa Juan Manuel Santos y los altos
mandos militares en un claro engaño a la opinión
pública fueron reiterativos en que esta misión
fue "de total factura nacional", lo que ha salido
a la luz es que la Operación Jaque fue planificada por
el Comando Sur de los Estados Unidos y el Instituto de inteligencia
y operaciones especiales de Israel, conocido como el Mossad.
En efecto, satélites espías norteamericanos ImageSat
ayudaron a ubicar a los rehenes y los militares colombianos
instalaron varios equipos de vigilancia de video proporcionados
por Estados Unidos, que pueden hacer acercamientos y tomas panorámicas
operadas a control remoto a lo largo de ríos, única
ruta de transporte a través de densas zonas selváticas.
Aviones de reconocimiento piloteados por norteamericanos interceptaron
conversaciones por radio y teléfono satelital de los
guerrilleros y emplearon instrumentos electrónicos que
pueden penetrar el follaje de la selva, admitieron el embajador
William Brownfield; el portavoz del Consejo de Seguridad estadunidense,
Gordon Johndroe; el jefe del Comando Sur, almirante James Stavridis;
quienes reconocieron al unísono que el gobierno de Bush
proporcionó "ayuda específica" (información
en tiempo real) para la operación.
La participación de los servicios secretos israelíes
como el Mossad y el Shin Beht también fueron claves.
En particular, la confirmación de la presencia en Colombia
del general retirado Israel Ziv; del ex jefe de la Brigada Givati;
del ex oficial Gal Hirsh; del ex director del servicio de investigación
de la inteligencia militar, Yossi Kuperwasser; y de la firma
de seguridad israelí Global.
También resulta curioso que la operación militar
se haya producido horas después de que el candidato republicano
John McCain, haya arribado a Cartagena donde fue recibido por
el presidente Uribe. Al decir de analistas como Noam Chomsky,
sin duda se trataba de una estratagema política para
sacar provecho en la contienda presidencial norteamericana que
aventaja el aspirante demócrata Barack Obama.
"Parece probable que el gobierno norteamericano, que según
todos los informes sabía los pasos con anticipación,
haya notificado a McCain de manera que éste pudiera sacar
algún provecho electoral y que su visita a Colombia estuviera
planeada para ganar capital político", sostuvo Chomsky.
La perfidia
Dice el DIH en el Protocolo I Adicional a los Convenios de
Ginebra:
Artículo 37: Prohibición de la perfidia
1. Queda prohibido matar, herir o capturar a un adversario valiéndose
de medios pérfidos. Constituirán perfidia los
actos que, apelando a la buena fe de un adversario con intención
de traicionarla, den a entender a éste que tiene derecho
a protección, o que está obligado a concederla,
de conformidad con las normas de derecho internacional aplicables
en los conflictos armados. Son ejemplos de perfidia los actos
siguientes:
a) simular la intención de negociar bajo bandera de parlamento
o de rendición;
b) simular una incapacitación por heridas o enfermedad;
c) simular el estatuto de personal civil, no combatiente; y
d) simular que se posee un estatuto de protección, mediante
el uso de signos, emblemas o uniformes de las Naciones Unidas
o de Estados neutrales o de otros Estados que no sean Partes
en el conflicto.
El Código Penal colombiano en su artículo 43
define así la perfidia:
"El que con ocasión y en desarrollo de un conflicto
armado y con el propósito de dañar o atacar al
adversario, simule la condición de persona protegida
o utilice indebidamente signos de protección como la
Cruz Roja o la Media Luna Roja
u otros símbolos
de protección contemplados en tratados internacionales
ratificados por Colombia, incurrirá, por esa solo conducta,
en prisión de tres años y multa de cincuenta a
cien salarios mínimos legales mensuales vigentes".