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Y MENTIRAS :::...
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VERDADES & MENTIRAS
Impunidad para, parte principal del libreto
Estaba previsto, la
extradición a Estados Unidos de 14 jefes paramilitares
por parte del gobierno de Uribe no era más que una jugada
para facilitar la impunidad de los delitos de lesa humanidad que
estos criminales cometieron en Colombia. La prueba fehaciente
es que Salvatore Mancuso notificó el pasado 21 de julio
a la Corte del distrito federal de Columbia que lo procesa únicamente
por narcotráfico que está negociando su pena con
el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Pero, además,
esto hacía parte de la estrategia de los narcoparamilitares
que en común acuerdo con el gobierno colombiano se acogieron
a la mal llamada Ley de Justicia y Paz. Lograr la impunidad de
sus múltiples crímenes ha sido el objetivo de las
autodefensas, pues así queda establecido de lo que se ha
denominado el "testamento" de Carlos Castaño,
una serie de documentos recogidos en una memoria electrónica
que fue entregada en días pasados a la Fiscalía
por el paramilitar Éver Veloza, alias "HH". Según
se ha podido establecer, desde comienzos de 2002, Castaño
había realizado contactos con Estados Unidos a través
de su abogado Joaquín Pérez para entregarse siempre
que pudiera negociar con las aurtoridades judiciales de ese país.
Al tiempo que hacían contactos con la justicia norteamericana,
los paramilitares montaban la "Operación Avispa"
(partida de nacimiento de lo que hoy se conoce como parapolítica)
en casi todas las regiones del país para llevar al Congreso
de la República a dirigentes que fueran sus voceros para
allanar el camino de una negociación tanto con el gobierno
colombiano como estadounidense para que sus delitos de lesa humanidad
quedarán impunes. Los otros jefes paramilitares extraditados
también lograrán negociar con las autoridades norteamericanas
y terminarán pagando penas ínfimas como ya lo está
logrando Mancuso. Todo esto no es más que una burla para
millares de víctimas del paramilitarismo.
Se hunde Partido de la U
Como consecuencia de la detención por estar inmerso en
la parapolítica del senador tolimense, Carlos García
Orjuela, director del partido de la U, el cual fue impulsado y
fundado por el propio presidente Álvaro Uribe Vélez
para lograr su reelección, a través de Juan Manuel
Santos y Óscar Iván Zuluaga, hoy integrantes de
su gabinete, esa colectividad queda hundida en el descrédito
total y en una crisis de orden ética y moral, al tiempo
que constituye un golpe muy sensible para el gobierno, habida
cuenta que este congresista es uno de los alfiles principales
de la bancada uribista. Con García Orjuela son seis ex
presidentes del Senado de la República vinculados con el
narcoparamilitarismo: Mario Uribe Escobar, Humberto Gómez
Gallo, Miguel Pinedo Vidal, Dilian Francisca Toro y Nancy Patricia
Gutiérrez. Todos ellos con estrechos vínculos políticos
y de amistad con el primer mandatario.
Actitud cínica, prepotente y provocadora
El ministro colombiano Juan Manuel Santos, en desarrollo de su
reciente gira por Washington, dijo que en la Operación
Jaque participó un militar que actuaba como "un camarógrafo
de TeleSUR". El logo del este canal internacional de televisión
se utilizó en el chaleco del supuesto camarógrafo
y en el cubo del micrófono del supuesto periodista. Santos,
en una actitud displicente, cínica y provocadora, agregó
que se trata de "un detalle insignificante frente a la magnitud
de los resultados". Sobre el particular, la Fundación
para la Libertad de Prensa (FLIP), manifestó "que
dicha suplantación también implica un desconocimiento
de la condición de civil que ostentan los periodistas en
desarrollo de conflictos armados" y viola el Derecho Internacional
Humanitario.
Clara López en Foro de Seguridad en Barcelona
La Secretaria de Gobierno de Bogotá, Clara
López Obregón, participó en el II Foro Internacional
de Seguridad Ciudadana, Violencia y Políticas Públicas
en el Ámbito Local, que se llevó a cabo en la ciudad
de Barcelona en la tercera semana de julio, en representación
del alcalde de la capital, Samuel Moreno Rojas. La funcionaria
explicó en el evento internacional que Bogotá está
implementando un sistema de información que permite localizar
en qué zonas ocurren los delitos, para que las autoridades
puedan realizar en forma oportuna las intervenciones y pesquisas
y, de esta manera, lograr la recuperación social de los
sectores afectados.
Clopatofsky despistado
En círculos jurídicos y en algunas
ONG de derechos humanos ha causado sorpresa y hasta ha sido objeto
de chiste el anuncio del senador uribista Jairo Clopatofsky, en
el sentido de que va a denunciar ante la Corte Penal Internacional
a los presidentes tanto de Venezuela como de Ecuador, Hugo Chávez
y Rafael Correa, respectivamente, por presuntos nexos con las
FARC. Parece que a Clopatofsky, que pertenece a la Comisión
Segunda del Senado de asuntos internacionales y defensa nacional,
sus asesores no le han explicado bien los alcances que tiene este
tribunal internacional, pues según el Tratado de Roma que
lo creó y que entró en vigencia en julio de 2002,
este organismo judicial es competente solo para conocer de delitos
de lesa humanidad, crímenes de guerra, genocidio y crimen
de agresión, conductas en las que muy difícilmente
puedan estar incursos los mandatarios Chávez y Correa.
A no ser que Clopatosky tenga pruebas contundentes.
Gasto militar insostenible
Bajo el título las "Consideraciones
cuantitativas sobre la evolución reciente del conflicto",
aparecido en la edición No. 322 de la revista de la Contraloría
General de la República, los investigadores José
Fernando Isaza y Diógenes Campos concluyen que el gasto
militar en Colombia es prácticamente insostenible, pues
el país está destinando alrededor del 6.5 de su
producto interno bruto a la guerra. Ni Estados Unidos que debe
atender la invasión a Irak gasta ese rubro, ya que destina
el 4% y la Unión Europea en conjunto invierte el 2%. Pero
lo paradójico del caso colombiano, dicen estos dos académicos,
es que a medida que disminuyen los grupos armados irregulares
aumenta el pie de fuerza. Las cifras hablan por si solas: en el
periodo 2002-07 un total de 160 mil soldados combatían
20.600 guerrilleros entre FARC y ELN y 12.175 paramilitares. Esto
equivale a 4.9 soldados por cada combatiente irregular. Al comenzar
2008, desmovilizadas las autodefensas y reducida la guerrilla
según la versión del gobierno, por cada guerrillero
hay 15.5 soldados. La teoría de guerra de guerrillas "considera
apropiado 10 regulares por cada irregular".
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